
De mágico huevo y oruga a crisálida sin duda
aparentando simpleza y ocultando la pureza.
de la luz, desde poder y misterio, se da la fuga,
para como bella mariposa expresar naturaleza.
Asi el niño llega al mundo ocultando lo esencial,
y lo llaman el hijo, cuya grandeza hay que mirar,
en su pequeño tamaño, comunicando lo elemental,
sin poder trasladarse, ni sus requerimientos colmar.
Y los amantes serán madre y padre por vocación,
dejando el placer, para juntos anhelar la felicidad,
y con responsabilidad contemplar la gestación,
para luego de nueve meses observar grandiosidad.
En los primeros siete años poder al niño admirar,
con sentida gradualidad para mamá y papá lograr ser,
y junto a los abuelos en alegria y dicha siempre apoyar:
al cuerpo, la mente y lo social, para evitar perecer.








