El poder de las caricias

Solo requiero que me recibas con ternura,
que con empatía demuestres sensibilidad
y tengas presente un actuar sin premura;
ya que soy pureza, naturaleza y humanidad.

Estoy en conexión con la nada y la unidad,
sin espacio, sin dualidad, ni la separación.
No hay tiempo, solo brillo, no luminosidad,
ni la cultura que interfiera, no hay confusión.

Escucho de mi organismo la nítida melodía con el relajante, sutil y cómodo movimiento,
lo que arrulla y permite la perfecta armonía,
con el oído interno, capto el funcionamiento.

Me comunico al extenso y complejo exterior,
con la placenta y líquido amniótico en fusión
percibiendo el tacto, el gusto, olor y sabor,
así como ruidos y sonidos sin perturbación.

La medicina

Es la medicina más que el arte y la hermosura.
Es la medicina más que ciencia con consciencia.
Es la medicina más que tecnología con mesura.
Es la medicina que cuida y protege la esencia.
Es la medicina que visualiza a la pura serenidad.
Es la medicina que capta la nada y la unidad total.
Es la medicina que ve a la perecedera humanidad.
Es la medicina que dimensiona la vida y lo letal.
Es la medicina que encuentra a lo fútil en el ego.
Es la medicina que observa, reflexiona y medita.
Es la medicina que sugiere diluir el aferrado apego.
Es la medicina que evita utilizar lo que no amerita.
Es la medicina que da comprensión y conciencia.
Es la medicina que al organismo ve con atención.
Es la medicina que a la mente da apoyo y paciencia.
Es donde el aquí, el ahora y el yo están en disolución.

Serenidad

YO SOY atento, concentrado y centrado;
poseedor de dones, talentos y virtudes.
Existiendo en un mar de amor colmado,
unido a la fuente y viendo similitudes.

La agresión es vacía para el ser calmado,
la acción no me conduce a la reacción,
la inercia no me mantiene paralizado,
ni me moviliza la fuerza y la aceleración.

Desde la no mente no hay interpretación,
tampoco percepción, ni hay la memoria.
El lenguaje con la palabra dan confusión;
el silencio da la alegría, la dicha y la gloria.

La imaginación no es amiga de la verdad,
origina las visiones y también las ilusiones.
Fluyo desde la pureza con mi naturalidad
y desde la serenidad hago las elecciones.

Quiero ser un Médico Pediatra

Para ser pediatra se requiere más que privilegio y profesión;
es más que atracción, más que divina y reveladora vocación;
es más que trabajo, labor y acción; es devoción y elección,
es formación y lograr de lo secular verdadera transformación.

Ser pediatra exige actuar con compasión y responsabilidad;
es habilidad, destreza y talento a favor del niño y lo sagrado;
es ejercicio de ciencia, consciencia, serenidad y humanidad;
es crecer junto a otros en hogar y comunidad con agrado.

Ser pediatra es un acto de esmerado respeto y de amor;
es ver en debilidades, deficiencias y defectos un potencial;
es vencer obstáculos para crecer y desarrollar sin temor;
es emancipación, es tener consciencia ecológica y social.

Pediatra es más que ser médico, técnico o científico formal;
tener madurez espiritual y como humanos, darnos la mano,
ver lo habitual y lo natural, así como lo patológico y lo normal,
tener inocencia, ingenuidad e inteligencia como ser humano.

Pediatría como Disciplina

No es sino a inicio del siglo XX que se organiza este accionar médico, pedagógico y terapéutico al
que denominamos pediatría, disciplina integral, integradora y ampliada como lo propone Henryk
Goldszmit conocido como Janusz Korczak y Florencio Escardó, entre otros. Se ha identificado al
niño multidimensional: biológico, psicológico, social, espiritual, ecológico, evolutivo y cultural.

A la pediatría le antecede la obstetricia, a la que se la puede llamar su mamá, que sirve como
inspiración para el accionar médico de compromiso con la naturaleza y con la pureza, con la
puericultura que hace del cuidado la línea maestra para la identificación, la conservación del ser y
la serenidad expresada con inteligencia, inocencia e ingenuidad.

También es predecesora de la pediatría, la medicina interna que se la puede llamar su papá, con
su accionar de protección y terapéutico, ya que al ingresar el niño a este mundo como maduro
espiritual, para adquirir una humanidad en seis años nueve meses y ponerla a prueba en 12 años
hasta la mayoría de edad, en un ir y venir de serenidad y humanidad con sus procreadores, puede
tener padecimientos que hay que ayudar y apoyar para resolverlos y que continúe adaptándose y
evolucionando, madurando y creciendo y haciendo experiencias y desarrollándose.

Y de manera muy complementaria se suma la pedagogía como padrino de la pediatría, que es hilo
conductor para el accionar como guía para el mantenimiento de esa comunidad llamada hogar,
base para el manejo sostenible del niño y sus acompañantes en este mundo.
Sirve para la orientación y el acompañamiento que permite ver al niño como norte a seguir
haciendo experiencias para tomar esta gran oportunidad de mantenernos como seres humanos
plenamente funcionales.

Esto pone de manifiesto la nobleza para tener la oportunidad, como seres humanos, de
desempeñarnos como médicos pediatras integrales, integradores y ampliados, por lo que pongo
en el siguiente escrito, hecho desde mi corazón, lo mínimo indispensable para poder cumplir este
accionar.

 

Actividades

Juego desde los inicios de mi humanidad
en claustro materno, naturaleza y hogar,
librándome de interferencias con serenidad,
creciendo y desarrollando para evolucionar.

El deporte y el juego fomentan lo esencial,
con valores, principios y virtudes para avanzar.
Cuidan al cuerpo, a la mente y a lo espiritual,
protegen, anticipan y actúan para así guiar.

Actividad física y recreación en comunión,
permiten contactar y fluir en la naturaleza.
Con sensibilidad, inteligencia y convicción
unido a la higiene integral, cuido la pureza.

Armonizo estudiar, trabajar, laborar y la acción
para con sostenibilidad lo requerido satisfacer,
intercambiando en balance y en cooperación;
medito, descanso, duermo y mantengo mi SER.

El rubicon

Desde el grandioso claustro uterino,
del monasterio que es mamá y ama,
donde lo requerido fluye y es divino
en paz, armonía, libertad y calma.

Miedo, dolor y hambre siento al nacer,
asperezas, olores, ruido, luminosidad
lo que me hacen sufrir y estremecer,
y con inteligencia busco serenidad.

Luego aparece el placer y la felicidad
la alegría y la dicha para reconectar,
con sensopercepcion tener claridad
y en trance hipnótico jugar y avanzar.

Lo simbólico y mágico deben continuar
precediendo a lo lógico que es racional,
y con lo concreto y abstracto enfrentar
al mundo de humanos desde lo mental.

Con Amor para Amelie Michelle.E

Flujos y Presiones

Desde onda a la partícula me visualizan
la materia y energía para los recambios,
información y emociones nos comunican,
con presiones y flujos para intercambios.

El oxígeno del aire tiene la divina misión
y al nitrógeno y a otros gases asociado.
Ingresan gracias a un gradiente de presión
y se cambia con el CO2 que es eliminado.

Músculos, neuronas y nervios se habilitan
para a la presión atmosférica adaptarme
y a la fuerza de gravedad que me limitan.
Logrando desplazarme y llegar a pararme.

La cultura genera una presión de intención
y propósito para así adquirir la humanidad,
llegando a ser un adulto libre de confusión.
Ser humano conectado a la eterna unidad.