La sensorialidad permite ver, oír, oler, tocar y saborear,
posibilitando interiorizar lo percibido como la realidad,
la misma que dista mucho de lo que debemos receptar,
siendo esta la razón de confusión para la humanidad.

Cuando ver no es suficiente, con sutileza hay que mirar,
lo que significa respetar y así poder visualizar la verdad,
y con observación de la belleza, lograr amar y admirar,
para contemplando y con sabiduría proceder con bondad.

El oír permite a nuestros oídos, ruidos y sonidos captar,
el silencio hay que saber recibir para poder comunicarnos,
y así mirando y oyendo se logrará el arte de saber escuchar,
captando la verdad, belleza y bondad que tanto anhelamos.

También tocar, oler y saborear son vías de conexión,
para que logremos el más alto nivel de sensaciones,
donde el bienestar exprese serenidad y cosmovisión,
y como seres humanos hacer experiencias y elecciones

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