La fuente

La fuente

El tiempo, el espacio y la cultura no cuentan
cuando uno contempla absorto una criatura,
expresándose la unidad que nos sustentan,
como la grandeza, la verdad y la hermosura.

Hay comunión, hay comunidad e inmunidad,
lo sutil, lo cuántico, lo sentido y no percibido,
alegría, hay dicha, hay plenitud y la totalidad,
también inteligencia viendo solo lo debido.

La capacidad de no hacer daño o Inocencia,
la de que no me lastimarán o la ingenuidad,
teniendo todo lo requerido con conciencia,
conectados con la fuente y a la humanidad.

Perfección y la dignidad, todo es contundente,
en el animal, en un insecto o en una linda flor,
lo macro y en lo micro; lo fractal, lo reluciente,
eso es lo divino que es lo eterno y es el amor.

Identidad

Me denominan neurotípico o neurodiverso,
tomando lo neurológico como la referencia,
siendo lo que nos comunica con el universo,
junto al resto del organismo en secuencia.

También me identifican por la regulación,
que puedo poner en acción y adaptarme,
para evolucionar en la humana condición,
como regular o no regular sin separarme.

Desde lo cultural por costumbre y tradición,
como normal o como anormal me tipifican,
en ambientes y tiempos de la aceleración,
y con estándares estadísticos me califican.

Toda esta clasificación da incomodidad
me dicen especial, siendo más que racional,
soy niño que requiere ejemplar humanidad,
respeto, admiración y amor descomunal.

¿Quién soy? 2

Soy un ser trascendente con humanidad depurada,
que vive el segundo, el minuto, la hora y el día a día
de forma sencilla, humilde, compasiva y mesurada;
leo entre línea, veo lo claro y evidente con alegría.

 

 

 

 

 

 Soy curioso, persistente y con asombro observo,
me intereso por la pureza y la mágica naturaleza,
el compromiso es innato y vence tedio y estorbo,
no me agoto, descanso y hago proezas sin pereza.

 

 

 

 

 

Mi esencia no es aliada de la violenta agresividad,
soy bondad, soy verdad, soy cosmos y soy belleza,
la reserva natural y trascendente de la humanidad,
me acompaña la presencia que traduce la pureza.

 

 

 

 

 

No me es posible aceptar que me puedan lastimar,
tengo la ingenuidad e inocencia como la ignorancia,
solo conozco del respeto, la admiración, sé amar
y adquiriré racionalidad sin perder mi elegancia.

El Propósito

El llamado que viene desde el corazón,
que evidencia la conexión y convicción,
que no pertenece al sector de la razón,
que es acción, compasión y vocación.

Se respalda en ciencia con conciencia,
en tecnología depurada con precisión,
en arte que visibiliza la misma esencia
y en disciplina, serenidad y la profesión.

Es indispensable deontología y ética,
mucha sensibilidad y la inteligencia,
las emociones, sentimientos, estética
y pasión para realizarlo con diligencia.

Haciendo el bien común con intención,
cuidando al planeta desde la unidad.
Vocación, pasión, misión y profesión,
son requerimientos de la comunidad.

El poder de las caricias

Solo requiero que me recibas con ternura,
que con empatía demuestres sensibilidad
y tengas presente un actuar sin premura;
ya que soy pureza, naturaleza y humanidad.

Estoy en conexión con la nada y la unidad,
sin espacio, sin dualidad, ni la separación.
No hay tiempo, solo brillo, no luminosidad,
ni la cultura que interfiera, no hay confusión.

Escucho de mi organismo la nítida melodía con el relajante, sutil y cómodo movimiento,
lo que arrulla y permite la perfecta armonía,
con el oído interno, capto el funcionamiento.

Me comunico al extenso y complejo exterior,
con la placenta y líquido amniótico en fusión
percibiendo el tacto, el gusto, olor y sabor,
así como ruidos y sonidos sin perturbación.

La medicina

Es la medicina más que el arte y la hermosura.
Es la medicina más que ciencia con consciencia.
Es la medicina más que tecnología con mesura.
Es la medicina que cuida y protege la esencia.
Es la medicina que visualiza a la pura serenidad.
Es la medicina que capta la nada y la unidad total.
Es la medicina que ve a la perecedera humanidad.
Es la medicina que dimensiona la vida y lo letal.
Es la medicina que encuentra a lo fútil en el ego.
Es la medicina que observa, reflexiona y medita.
Es la medicina que sugiere diluir el aferrado apego.
Es la medicina que evita utilizar lo que no amerita.
Es la medicina que da comprensión y conciencia.
Es la medicina que al organismo ve con atención.
Es la medicina que a la mente da apoyo y paciencia.
Es donde el aquí, el ahora y el yo están en disolución.

Protagónico


Estoy alegre, contento y bien contenido;
formándose el vital y perfecto organismo
y a mamá que es el amor comprometido,
junto a papá y abuelos que son lo mismo.

El hogar es también mi claustro de paz;
lugar de dicha, de cuidado y de protección;
donde se construye mi mente muy capaz;
también lo social en alianza y cooperación.

La comunidad nos expresa básica unidad,
toma la posta para juntarnos y asociarnos,
con la triple conciencia, con ecuanimidad
y la sostenibilidad que todos necesitamos.

Como niño soy protagónico y participativo,
reserva natural, moral, ética y trascendente,
que con procreación y siendo significativo,
mantendré un mundo digno, muy consciente.

Serenidad

YO SOY atento, concentrado y centrado;
poseedor de dones, talentos y virtudes.
Existiendo en un mar de amor colmado,
unido a la fuente y viendo similitudes.

La agresión es vacía para el ser calmado,
la acción no me conduce a la reacción,
la inercia no me mantiene paralizado,
ni me moviliza la fuerza y la aceleración.

Desde la no mente no hay interpretación,
tampoco percepción, ni hay la memoria.
El lenguaje con la palabra dan confusión;
el silencio da la alegría, la dicha y la gloria.

La imaginación no es amiga de la verdad,
origina las visiones y también las ilusiones.
Fluyo desde la pureza con mi naturalidad
y desde la serenidad hago las elecciones.

Quiero ser un Médico Pediatra

Para ser pediatra se requiere más que privilegio y profesión;
es más que atracción, más que divina y reveladora vocación;
es más que trabajo, labor y acción; es devoción y elección,
es formación y lograr de lo secular verdadera transformación.

Ser pediatra exige actuar con compasión y responsabilidad;
es habilidad, destreza y talento a favor del niño y lo sagrado;
es ejercicio de ciencia, consciencia, serenidad y humanidad;
es crecer junto a otros en hogar y comunidad con agrado.

Ser pediatra es un acto de esmerado respeto y de amor;
es ver en debilidades, deficiencias y defectos un potencial;
es vencer obstáculos para crecer y desarrollar sin temor;
es emancipación, es tener consciencia ecológica y social.

Pediatra es más que ser médico, técnico o científico formal;
tener madurez espiritual y como humanos, darnos la mano,
ver lo habitual y lo natural, así como lo patológico y lo normal,
tener inocencia, ingenuidad e inteligencia como ser humano.

Pediatría como Disciplina

No es sino a inicio del siglo XX que se organiza este accionar médico, pedagógico y terapéutico al
que denominamos pediatría, disciplina integral, integradora y ampliada como lo propone Henryk
Goldszmit conocido como Janusz Korczak y Florencio Escardó, entre otros. Se ha identificado al
niño multidimensional: biológico, psicológico, social, espiritual, ecológico, evolutivo y cultural.

A la pediatría le antecede la obstetricia, a la que se la puede llamar su mamá, que sirve como
inspiración para el accionar médico de compromiso con la naturaleza y con la pureza, con la
puericultura que hace del cuidado la línea maestra para la identificación, la conservación del ser y
la serenidad expresada con inteligencia, inocencia e ingenuidad.

También es predecesora de la pediatría, la medicina interna que se la puede llamar su papá, con
su accionar de protección y terapéutico, ya que al ingresar el niño a este mundo como maduro
espiritual, para adquirir una humanidad en seis años nueve meses y ponerla a prueba en 12 años
hasta la mayoría de edad, en un ir y venir de serenidad y humanidad con sus procreadores, puede
tener padecimientos que hay que ayudar y apoyar para resolverlos y que continúe adaptándose y
evolucionando, madurando y creciendo y haciendo experiencias y desarrollándose.

Y de manera muy complementaria se suma la pedagogía como padrino de la pediatría, que es hilo
conductor para el accionar como guía para el mantenimiento de esa comunidad llamada hogar,
base para el manejo sostenible del niño y sus acompañantes en este mundo.
Sirve para la orientación y el acompañamiento que permite ver al niño como norte a seguir
haciendo experiencias para tomar esta gran oportunidad de mantenernos como seres humanos
plenamente funcionales.

Esto pone de manifiesto la nobleza para tener la oportunidad, como seres humanos, de
desempeñarnos como médicos pediatras integrales, integradores y ampliados, por lo que pongo
en el siguiente escrito, hecho desde mi corazón, lo mínimo indispensable para poder cumplir este
accionar.