Vivo más de 20 siglos en un mundo acelerado y confundido;
sin ser visualizado y por ende frecuentemente maltratado,
sin poder satisfacer con seguridad y autonomía lo mínimo requerido;
usando mi resiliencia como recurso, aspirando a ser respetado.

No me siento protegido, me siento constantemente agredido;
el jugar y reír logran recuperar y mantener mi esencia que es inocencia,
la libertad es amenazada con irresponsabilidad y negligencia como cometido;
mi voluntad y serenidad no tienen cabida frente a la prepotencia.

La subsistencia es reducida a la comida, que sin sentido es obligada;
con horarios, porciones, composiciones, mezclas, chantajes o castigo,
sin importar lo que siento: apetito, hambre, repugnancia o no querer nada;
comer, beber, respirar, transpirar, evacuar son funciones naturales que están conmigo.

Déjenme participar, decidir y elegir, como ser vivo trascendente,
entiéndanme, compréndanme, interpreten y apliquen el nosotros.
Soy intuitivo, tengo voluntad, inteligencia y creatividad contundente,
con afecto, con alianza, con apego, con conexión podemos ver nuestros rostros.

Las necesidades como humano son siempre satisfechas partiendo de la escasez,
es mi sensorialidad la que me permite escoger por lo que no acepto la intromisión;
mis requerimientos se solicitan desde el interior y su aporte debe ser con sensatez,
necesidades y requerimientos no admiten por dignidad nunca ninguna imposición.

Vivamos el aquí y el ahora, sin al pasado culpar, ni por el futuro preocupar;
soy reserva natural de la especie, moral de la civilización, iluminación y avatar,
también tengo instinto y deseos para mis requerimientos poder sustentar;
no confundan autoritarismo con autoridad, ni sumisión con obediencia o saber escuchar.

Soy Niño

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