El niño es un ser de luz, es sublime, es maduro espiritual,
fluye en el cosmos con identidad, en ocio y con libertad,
llegando al planeta tierra inmerso en lo orgánico material,
siendo descuidado, ignorado y no valorado por la humanidad.

Es indispensable que alguien como misión lo haga notar,
para que todos apreciemos su grandeza que es descomunal,
y así los jóvenes y adultos juntos nos podamos empoderar,
protegiendo con diligencia la reserva de lo puro y natural.

Para que padres y abuelos se puedan al máximo sensibilizar,
ingresando al mundo de niño con ternura, sabiduría y serenidad,
y asociarse en plenitud de alegría y gozo para así no obstaculizar,
beneficiándose en el hogar, con consciencia y con ecuanimidad.

También la comunidad debe actuar más allá de la subsistencia,
para que con intención y propósito al niño pueda apoyar,
demostrando en los acontecimientos,la belleza y la evidencia,
que nos ayuden como seres humanos a la catástrofe parar.

PODER VS FUERZA

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