Es rostro de lo esencial, sagrado y espiritual,
tiene como su corazón la clara inteligencia
y a la ternura como su columna vertebral.
Es clarividencia, es coherencia y es paciencia.

No es el aliado del placer ni de la felicidad,
tiene valor y por precio nunca se lo cotiza,
es básico para la salud y la vida con calidad,
la banalidad y la sola comodidad lo paraliza.

Es debilitado por la ansiedad que da miedo
y anulado por el temido pánico de la depresión,
como por el mal, carente de calma y sin remedio
que desorienta, da soledad y mucha confusión.

Es el depurado entusiasmo que revela pulcritud,
es la alegría que en el aquí y el ahora es la vida,
también la dicha que da el gozo y la plenitud.
El amor es la divinidad que a todo le da cabida.

Dios es Amor

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