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Al cobijarme logras que recuerde lo restringido de la matriz,
y en apariencia limitas mi movilidad, lo que para mi es comodidad,
el sentirme contenido rememora a mi gran placenta como raíz,
así se inicia el camino para recobrar la alegría y la prosperidad.

El que tus brazos me acojan es gran oportunidad de proximidad,
siento tu vitalidad, consciencia y salud como parte de mi naturaleza,
la seguridad se une al confort y la verdad y la belleza a la bondad,
disminuye la ansiedad y el riesgo de depresión, sintiendo la pureza.

Te comunicas inteligentemente y nos beneficiamos sin la razón,
con los sonidos que en 280 días de gestación siempre los escuché,
la respiración, murmullos, los latidos del cordón, placenta o corazón,
todo fluye con sentido y propósito como acción, sea de día o de noche.

Y el moverte y danzar, permite escuchar a mi organismo y calmar,
identifico todas mis sensaciones y anulo las sensoriales percepciones,
se acrecienta la conexión y la máxima energía de alegría y bienestar,
sin pensamientos, sentimientos, estados de ánimos ni emociones.

Al final es también oportunidad de calmarme con el acto de chupar,
pudiendo contactar con tu dedo que logrará reafirmar la tranquilidad,
se evidencia así, que con voluntad y respeto se puede solucionar,
superándose el cuarto trimestre fetal con serenidad y humanidad.
Dr Bosco Alcívar Dueñas,

Md. Guayaquil

28 de Octubre 2016
Pediatria Integral

Calma

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